Me parece que Hitchens es una especie de Savater. Incluso más provocador, ateo militante, brillante ensayista, mordaz en sus debates, consumidor de ocio y defensor de los placeres de la buena vida, renegado de la izquierda al que la derecha le ha abierto sus brazos y que se regocija en romper con ataduras ideológicas aunque le cueste el calificativo de chaquetero. Ni en uno, ni en otro caso considero que lo sean. Si el cambio es honesto, por convencimiento, y además se explica, tan solo queda compartir o no los motivos, pero no sospechar de infidelidad o de venderse al mejor postor. Pero a diferencia de Savater, le gusta frecuentar la alta sociedad y conocer las vidas de los personajes de la cultura popular. Sus constantes referencias literarias, sus flirteos con el famoseo y medios como Vanity Fair... le hacen parecer un petulante con aire de aristócrata gamberro e inoportuno iconoclasta, quizás por todo ello se ganó el apelativo de heredero o delfín de Gore Vidal (no está claro si fue uno u otro al que se le ocurrió la idea, aunque Hitchens dice poseer correspondencia que lo prueba). Ya distanciados, Hitchens le dijo a su admirado Gore Vidal que debido a su apoyo a cierta versión de la teoría de la conspiración del 11-S, se había vuelto loco. Pero Vidal siguió siendo un crítico de la política exterior de EEUU tras el 11-S, momento que como veremos supuso (o aceleró) un cambio irreversible en Hitchens, mientras que Hitchens se sumó a la administración Bush en su guerra contra el terror. Sus cambios de opinión y su abandono de la izquierda lo han hecho más polémico de lo que era. Su crítica mortífera contra los diseñadores de la ofensiva imperialista, como Henry Kissinger, pasó a ser una cosa del pasado que buena parte de la izquierda le recordaría tiempo después cuando pasó a protagonizar un caso único de metamorfosis inversa, tal y como le espetó George Galloway en un debate público: "de mariposa a babosa."
Este libro es una recopilación de algunos de sus artículos que abordan tres grupos temáticos, el amor (a la literatura), la pobreza (la pobreza moral de la religión) y la guerra (antes y después del 11-S, aunque no incluye aquí sus posiciones más contrarias a EEUU antes de abandonar el socialismo definitivamente) en la que incluye sus interesantes polémicas con la izquierda anti-imperialista y Chomsky, y sus enérgicas defensas d ela guerra de Afganistán y de Irak. La división a veces carece de sentido, pues dentro del amor incluye artículos de historia, y dentro de pobreza incluye su polémica con Michael Moore.











